De la Trinidad de los signos de agua: cáncer, escorpión y piscis que me conducen a ver la hondura de mis sentimientos, temores y deseos del alma, es el signo de piscis y la casa 12 que representan el final del ciclo, donde se disuelve todo lo formado desde el ego para dar nacimiento a lo que emerge del pasado con un nuevo ímpetu, capaz de derribar la falta de fe en mí mismo. La presencia de marte en el signo de capricornio desde el pasado 17 de febrero, activa la energía impulsora para determinar el cumplimiento de la realidad que elijo construir. Hacer la dieta pensada, encontrar una nueva ocupación laboral, definir construir mi hogar, hacer el viaje anhelado, dejar ir el pasado de sufrimiento, incapacidad o aflicción para adentrarme en la nueva experiencia. Aquella que renueva mi alma y me permite participar en la construcción de una mejor humanidad. Este sextil de marte en un signo de tierra y la luna y el sol en signo de agua aportan la combinación armónica que moldea, pero que también crea límites. La tierra se flexibiliza con el agua y a su vez, la tierra detiene el agua que se desborda. La emoción y la concreción en una complementariedad equilibrada para hacer realidad mis más profundos anhelos y decidir lo que quiero, de acuerdo con las leyes cósmicas universales.
Elevar la energía de lo que soy. Pasar de ser una pequeña llama que se extingue, a una vela encendida es la propuesta de esta luna nueva.
Primero, reconociendo mi propia luz desde la comprensión de las experiencias vividas, de aceptarlas tal y como son, sin remordimientos, reproches o felicitaciones; con desapego total, incluso con humor
Es la oportunidad de salir del retraimiento, despertar a la realidad. Enfrentar con entereza, con la fuerza plena de la luna la batalla de la vida.
No es renunciando a luchar, es afrontando y combatiendo. Convirtiendo el defecto en virtud, lo inferior en superior. Afianzarnos en los valores positivos innatos, sabiendo que no es poco el esfuerzo que exige andar este camino. Permanecer alerta al dialogo interno, observar los pensamientos sobre mí mismo, sanar las heridas, hacerme cargo de mi Destino a través de acciones conscientes y apreciar cada desafío como una oportunidad para crecer.
Es la brújula interior del camino a las alturas.
Feliz NovilunioUn nuevo comienzo 

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